Mitología Vasca y sus 10 criaturas más famosas

criaturas de la mitologia vasca

Las leyendas y tradiciones del País Vaco son demasiado ricas y atrayentes de buscar y conocer

La caza salvaje de Odín es otra de las representaciones de las cacerías espirituales, igual que la leyenda vasca del Cazador Negro.

Antes de lanzarnos a viajar debemos estudiar. Estudiamos el tiempo, los sitios que pretendemos conocer y las cantidades servibles del país o de la zona para abarcar, aunque sea sutilmente, su economía y su sociedad...

Estudiar nuestro destino es considerable para evadir que lleguemos ahí con los ojos vendados. Otra de las materias esenciales a estudiar antes de subirnos en el tren, en el coche, en el barco, en el avión, es, desde luego, la religión primordial de nuestro destino y sus mitos y leyendas fundacionales más indispensables.

Hoy tenemos la posibilidad de hurgar un poquillo en la mitología vasca. Escarbar en la tierra para destapar algunos de sus individuos y rastrearlos en el mapa, de esta forma vamos a poder buscarlos cuando accedamos a este rincón precioso de nuestro estado, y entenderemos cómo reaccionar a sus probables triquiñuelas de criaturas de cuento.

Para hallar una información más descriptiva sobre este planeta emocionante, sugiero al lector el libro de Mitologika: una perspectiva actual de los seres mágicos de Euskadi, escrito por Aritza Bergara y bellamente ilustrado por Raquel Alzate y Ricardo del Río.

Mari

No tenemos la posibilidad de abarcar la mitología vasca sin comprender antes a la diosa Mari. Mari está que se encuentra en todas las montañas del País Vasco, pertenece a todos los vientos, las nubes, es la soberana de todas las criaturas que habitan aquí, introduciendo a los débiles humanos que la han olvidado.

mari mitologia vasca

Entre sus competencias divinas entra el control de las lluvias y las tempestades, la construcción de vientos y el envío de sequías, aunque además sabe ser generosa con esos que la traten con respeto.

Si un agricultor quiere tener buenas cosechas, alcanza con que le realice un obsequio a Mari todos los años, alcanza con un obsequio, y la diosa se ocupará de que las lluvias caigan en su justa medida y que todo se desarrolle según lo esperado.

Aunque tendríamos la posibilidad de hallarla en la cumbre de algún montaña vasca, comentan que su morada favorita es una cueva ubicada en la ladera este del monte Amboto. Y ya lo sabes: si pasas por ahí algún día, no lo dudes y llévale algún obsequio bonito a la diosa Mari. Ella te recompensará con un óptimo año.

Etsai

Todas las religiones tienen una oposición maligna. En esta situación nos enfrentaríamos al alarmante Etsai, alarmante del todo, aterrador, prohibitivo, que fundamentalmente es el Diablo de la mitología vasca precristiana. Aunque puede adoptar básicamente algún forma que quiera, siente particular predilección por el aspecto de un dragón, sospecho que porque proporciona más miedo e impone más.

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Etsai mitologia vasca

De naturaleza enrevesada y traicionera, como todo buen diablo tiene además vocación de instructor. Comentan que su escuela está en la cueva de Lezia, en Sara, y que ahí enseñará a quién lo quiera toda clase de entendimientos sobre las artes oscuras, con la exclusiva condición de que un alumno de cada promoción (elegido de manera aleatoria jugando al txotx-ala-motx) se quede con él para servirle.

Cuenta una leyenda que llegó a prestar la salvación a una promoción entera si adivinaban de que se encontraba llevada a cabo la copa de la que bebía. Una noche, uno de sus estudiantes siguió a Etsai a un aquelarre y escuchó cómo comentaba con una bruja que su copa se encontraba llevada a cabo con uñas cortadas los últimos días de la semana. El alumno corrió a contárselo a los otros y toda la promoción se salvó de la fastidiosa obligación.

Izugarri

Precaución con este. Aunque no va a poder hacernos ningún inconveniente, el Izugarri se considera una criatura inquietante, una aparición turbadora que vaga como alma en pena por los bosques de Euskadi.

Izugarri mitologia vasca

Aparentemente el pobre bicho cometió alguna falta imperdonable cuando vivía, a lo mejor asesinó a un perro bebé, a lo mejor robó a su padre, pero en cualquier situación que en este momento merodea sin rumbo y, cuando está con alguien, le pide un pañuelo con voz quejumbrosa.

La persona le hace distribución del pañuelo y cuando el Izugarri lo toca, ¡zas! Instantaneamente se prende fuego, como una señal inequívoca de que esta alma desgraciada está anclada al purgatorio. En la mayoría de los casos acostumbra soliciar además que ofrezcamos una misa por la salvación de su alma.

Las Lamias

Otra vez podemos encontrar semejanzas entre esta criatura y otros seres de diferentes mitologías. Las Lamias serían en esta situación la edición vasca de las sirenas.

Lamias mitologia vasca

Están inspiradas en la Lamia griega, una pobre mujer que fue hechizada por Hera para asesinar a sus propios hijos, transformada en un monstruo con cola de serpiente y luego sentenciada a no cerrar jamás los ojos, para de esta forma ver este terrible asesinato constantemente hasta su muerte.

Afortunadamente, las Lamias vascas son muy hospitalarias con todos los que visiten sus hogares en las cuevas caminando de playa, y su exclusiva distingue con una mujer habitual es que tienen patas de gallina o de oca en vez de piernas normales, además de que tienen un solo ojo. Pero en la mayoría de los casos no son peligrosas, más allá de que se dieron casos de hombres secuestrados por ellas (son sirenas, qué esperábamos).

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Tenemos la posibilidad de encontrarlas en básicamente algún pueblo pesquero, si entendemos ver, y además en los márgenes de los ríos vascos, asi sea realizando la colada o peinando sus largos y bellísimos cabellos. Que son criaturas mágicas pero que ellas además se asean, claro que sí.

Ehiztari Beltza

Además popular como “El Cazador Negro”, se habla del mito tradicional que se proporciona en multitud de zonas de europa (incluyendo Cataluña y Aragón), donde un jinete o un grupo de jinetes fantasmagóricos cabalgan de caza por los bosques ocasionando inquietudes y tempestades.

Ehiztari Beltza mitologia vasca

En la edición vasca, este trata de un sacerdote que andaba oficiando una misa pero que sintió unas ganas lujuriosas de dejar este acto sagrado para salir de caza con sus sabuesos, luego de ver por el rabillo del ojo a una liebre muy lozana que correteaba por ahí. Como castigo por dejar su misión, el sacerdote fue culpado a cabalgar eternamente tras la liebre, cubierto por sus voraces canes negros, sin poder ofrecerle alcance nunca.

Cuando camines por el País Vasco y nazca una tempestad que dura numerosos días y escuches el aullido de los perros, entonces va a ser mejor que te coloques a cubierto: no existe duda de que, más allá de que jamás vas a ver al Cazador Negro (pues este es invisible), el culpado anda cerca y no dudará en acecharte para causarte algún desgracia que esté de su mano.

El Tártalo

Hablamos de un cíclope, un enorme con un solo ojo ubicado en su frente y con un voraz apetito por la carne humana. Es una criatura muy combativa y muy bruta, tanto que su pasatiempo preferido radica en arrojar rocas de una montaña a otra.

El Tartalo mitologia vasca

Y por si no fuera simple distinguirle de los colosales recurrentes (los colosales recurrentes son bondadosos en tanto que el Tártalo es una mala bestia), tendríamos la posibilidad de reconocerle debido a que uno de sus pies es totalmente redondo, por una razón desconocida.

Comentan que de todos modos es el hijo de un rey, ni más ni menos, y que su feo aspecto hay que a alguna clase de hechizo que no se romperá hasta que una mujer se case con él. Si no se la zampa a lo largo de su primera cita.

Una leyenda afirma que murió ahogado hace siglos mientras perseguía a una de sus presas humanas, aunque por el momento existe quien piensa que tendríamos la posibilidad de encontrarle en su refugio preferido, que es el monte Saadar en Guipúzcoa.

Iratxu

Este es un travieso. El tradicional duende travieso que hace aparición en algún mitología que se precie. Aunque esta clase pulula por todo el País Vaco, son muy recurrentes en la región de Bermeo, y si nos los llegásemos a hallar, lo destacado sería no hacerles bastante caso.

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Iratxu mitologia vasca

Acostumbran adoptar la forma de chistosos cerditos para que los pasajeros de los bosques quieran atraparlos, entonces corren como un demonio (que es lo que son, a fin de cuentas) y corren y corren hasta agotar al viajero y dejarlo en el mismo sitio donde comenzó la carrera. Se marchan partiéndose de risa y aquí se termina la odiosa vivencia.

Los Prakagorri

Estos duendecillos diminutos son muy servibles y van muy baratos. Son tan chicos que dicen que caben centenares de ellos en un exclusivo alfiletero, y además son increíblemente trabajadores y serviciales con su amo. Tanto que, según cuenta una leyenda, un hombre compró un puñado de ellos y les mandó llevar a cabo una labor. La cumplieron.

Prakagorri mitologia vasca

Les ordenó llevar a cabo una segunda labor y la cumplieron además, con una agilidad y una eficacia que solo alcanzan los prakagorri (también populares como mamarros, patuek, autzek...), y cuando ya les ordenó todas las tareas probables, estos duendecillos se pusieron muy alterados. Es porque odian estar ociosos.

De esta forma sucedió que el hombre, asustado porque poseía en su casa a estas criaturas diminutas y muy alteradas, les ordenó que le trajeran agua con un colador.

Una labor que, por supuesto, es realmente difícil. Cuando los prakagorri se percataron del engaño, se ofendieron bastante y se marcharon, dejando al hombre que viviera relajado el resto de sus días.

Puedes encontrarlos en cualquier sitio sin ofrecerte cuenta: en un alfiletero, en un botecito de sal, en el mango de una hoz...

Ieltxu

Nadie conoce el aspecto precisa tiene este genio. Unos dirán que tiene una manera humana; otros, que hablamos de un colosal pájaro que escupe fuego por la boca; otros jurarán que es un carnero negro, o un cerdo...

Ieltxu mitologia vasca

En cualquier situación, en la mayoría de los casos no es arriesgado. Solo causa perjuicios si es buscado por algún tipo irritante, y más allá de todo su satisfacción en estas situaciones es lograr que su perseguidor corra en círculos hasta que se agote. Se piensa que solamente sale de su escondrijo a lo largo de las horas nocturnas, y que habita la región de Guernica o las montañas nubladas de Busturia.

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